De tanto caminar




De tanto caminar
entre piedras y desiertos baldíos
cerré mi corazón.
Lacrado para siempre
descuidé mis alarmas,
y tan tranquila estaba
que fui feliz conmigo.
De repente unos ojos,
una risa al descuido
y un sueño que despierta.
¡Ay, pero eres tabú!
¡Un cuadro peligroso!
¡Una esquirla en el viento!.

Antes de que me encuentre
desescombrando el aire,
regreso a mi letargo, amigo mío.

De "Mis dedos anárquicos"
Montse Grao. Edita "La Casa de Zitas"

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