Antipoema


paco alberola

Érase una vez
un poema sentado en una silla
y una lámpara encendida
que alumbraba para el pobre de la esquina;
y un melón,
un melón acongojado
con problemas de conciencia colectiva;
selectiva era la vida en la oficina
—dijo el jefe—
porque aquí triunfa el más fuerte,
no el más alto, ni el más apto.
Yo los capto
al primer golpe de vista los distingo
esta no es vaca que interese
y es urgente estructurar, coordinar
y almidonar los cerebros
de la gente que progrese;
como dije, esta oficina
será campo del más fuerte.
Nos miramos con los lentes
la vista fija en el suelo
y la peineta en el pelo,
peineta que regalase el gerente
por los años de servicio, tantos años,
tantas peinetas que tienes.
Yo debí tragarme el chicle
porque al rato una sirena
aterrizó en la azotea, me taparon y de blanco
me llevaron en un carro manejado por dragones
y las nubes de colores presagiaban
una Nochebuena hermosa.
El médico amenazante, señaló
con su dedo más despectivo y sentenció;
pues se nos muere el imbécil
que tragó cinco pesetas de chicle,
se le pegaron las tripas
y al abrirlo le encontramos
calderilla en la barriga,
bolígrafos, borradores y manías.
Ya sé que ha venido el jefe
con su corona de flores
y mi sombra se pasea por el patio
con una vela encendida y con un lápiz.
Escribe sobre el cristal desconsolados poemas,
plegarias a Santa Gema y agua fresca
que fresquita baja hoy el agua por la azotea.
Hoy son aguas descarriadas, aguas de mala ralea,
agua que nunca bebieron, que no dejaron correr,
agua, que no has de beber.

Para Javier Gm porque su poesía alcanza más allá de los tejados.
Ya, ya pasó,
subiste al cielo en desaliento,
te lo avisé, que conste,
Cuando pudiste respirar
no encontraste nada parecido
a lo que prometen los catecismos.
Era un cielo similar
a infiernos imaginarios
que te condenan
por los pecados que cometes,
que cometemos todos.
Un poco más arriba
una ventana dibuja
las Torres del Pilar
iluminando los tejados sin gatos.
En la puerta no hay sampedros
con llaves imposibles.
Ya dentro de la estancia
el poeta se desnuda de palabras
que los ziteros absorbemos
sin piedad.
Anoche nos lo bebimos todo,
tus versos, tu risa, tu locura
y un llanto simulado
que planea ironías.
Había tanta sed
que no quedó una gota de vino.
Ese es el catecismo
de la Casa de Zitas,
mientras alimentamos nuestros egos
con la generosidad de los poetas.
Anoche te absorbimos y tú
tú nos abduciste.
                               ¿Te enteraste?


6 de abril de 2014
Mi corazón está de luto,
acompañando a todos los 
Aurelianos Buendía 
esparcidos por el mundo. 
A todos los náufragos,
a los coroneles y a las putas tristes.
A la realidad desnuda
de palabras sin magia
y al amor que resiste las plagas.
Hace tanto que anunciaron tu muerte
que te creí inmortal.
Ahora presiento
cien años de soledad

                      sin ti.




Escrito el 18 de abril
Hay días o semanas
que lo dejaría todo.
Esos compromisos
nacidos de de mis huesos,
de ese mundo interior 
que me persigue.
Hay días o semanas
que me dejaría llevar
por la desidia, o quizá,
dedicaría el tiempo a no pensar.
Trabajo de oficina de 7 a 3,
a media mañana un cafelito
y después,..
Hace mucho tiempo
que no tengo despueses,
Hay días o semanas
que quiero regresar
a aquello de la lírica.

Montse Grao.