Mi corazón está de luto,
acompañando a todos los 
Aurelianos Buendía 
esparcidos por el mundo. 
A todos los náufragos,
a los coroneles y a las putas tristes.
A la realidad desnuda
de palabras sin magia
y al amor que resiste las plagas.
Hace tanto que anunciaron tu muerte
que te creí inmortal.
Ahora presiento
cien años de soledad

                      sin ti.




Escrito el 18 de abril

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