Y sin embargo...

Ya no estás en mis sueños.
No estás entre mis cosas,
ni en el agua y el viento.
No estás en las sombras que me acechan,
ni en el cruel azogue del espejo;
ni en esta condenada soledad.
No estás
               Y sin embargo...
Tu rostro se quedó
grabado en mis adentros.


M.G.