EL REGALO




Estrella llevaba cuatro cervezas de más. Había estado celebrando la Navidad con sus compañeros, en un vermut que como de costumbre, se alargó hasta tarde. No probó bocado, pero las cervezas entraban solas.

Llevaba 15 días excitadísima. sus amigas le andaban en misterios con lo del regalo de su cumpleaños, “que si te lo puedes echar al cuerpo” , “que se puede mover”, “que hace mucho tiempo que no usas”, con tanta misiva, a ella solo se le ocurría que le habían contratado un Boy. “¡Brujas! ¡que son unas brujas!”, pensaba; “si es verdad, no les hablaré más, porque me moriré de vergüenza”; “No, ellas no son capaces de hacer una cosa así”

Llegó a casa de Rita un tanto omnubilada por el alcohol, casi ni coordinaba. Allí estaban todas esperándola. De pronto, entró él lleno de lazos de seda y con un cartel que decía: “Hola soy tu  regalo, puedes hacer conmigo lo que quieras”.

Le miró horrorizada, después observándole de arriba abajo, se percató de que estaba muy bien. Sin pensárselo dos veces, se dispuso a desenvolver su regalo, poco a poco fue desnudándole hasta dejarle con un tanga con cabeza de pato, que según el movimiento hacía “CUA CUA”. Mientras sus amigas grababan todo aquello, ella cogiéndole de la mano se lo llevó al dormitorio de Rita, gritando: “venid, venid y grabad esto”, Estrella poco a poco, se puso a lamer despacito su regalo, que le correspondía encantado mientras sus amigas se quedaron estupefactas con la cámara de vídeo grabando el infinito.