PAISAJE
198 peldaños para bajar al mar.
Cansado pero hermoso.
Todavía se ve desde la playa.
Ahora hay un paseo,
unas flores,
una línea de color rojo-bici.
escalones de mármol fáciles de subir.
El camino es más cómodo,
pero el acantilado
ha sido devorado
por el hambre voraz del despropósito.
Ruido
se adueña de las cosas,
y aunque todo se muestre
fundido en un bullicio,
tal vez, incontrolado;
lo cierto es que los ruidos
son solamente ruidos.
Los gritos que escuchamos
son como una coral,
un conjunto de voces
que nunca nos detienen.
Tan sólo nos molestan
cuando estamos absortos
en nuestro propio ruido.
DESDE EL DOLOR...
Me moleta sobremanera ese machismo singular, acusando a la mujer como responsable directa de su destino. Y me molesta mucho más, cuando estas afirmaciones, las hacen otras mujeres , como es el caso.
No tengo una ciencia exacta para acusar a “todos los hombres” de semejantes tropelías y aberraciones, ni siquiera he vivido en carne propio el maltrato, afortunadamente, aunque a veces, hay muchos tipos de maltrato, que si bien, no son tan dañinos como la paliza y el insulto constante, degeneran en una falta de autoestima difícil de recuperarse. No negaré que este maltrata sibilino, se ejercita, sin distinción de sexos y la víctima, que apenas se da cuenta de su condición, es innumerable, por no formar parte de la estadística.
Pero no voy a hablar del maltrato, que de sobras se habla ya, ni siquiera de las infidelidades, de las que el varón es mucho más proclive que la mujer. Es más, estoy convencida, que todos los hombres, serían infieles si pudieran; no ocurre así con la mujer, de hecho la mayoría de las mujeres hemos tenido oportunidad y proposiciones, en más de una ocasión, de tener aventuras, y sin embargo, quizá porque pensamos más, quizá porque analizamos las cosas antes de hacerlas, la gran mayoría de las mujeres decidimos ser absolutamente fieles a nuestras parejas.
Antes de continuar, diré también desde mi experiencia, que hay hombres buenos y mujeres buenas…
Estoy profundamente desolada, ni siquiera indignada, porque decir indignación a las noticias, sería no saber lo que digo, y lamentablemente, tengo que reconocer en estas líneas y aunque sea por única vez, que sé de lo que hablo.
Pero ¿qué pasa con los hombres? Decía Rosa Montero en un artículo, creo que en algún semanal de un periódico del domingo, (no recuerdo si en el de El País) que cuando eramos jovencitas, adolescentes, en los años 60-70, quizá por la represión sexual de la época, muchos “hombres de bien” refrotaban sus partes en los traseros femeninos, en el tranvía o en el autobús. Y era tal la complicidad tácita entre ellos, y muchas mujeres mayores, a las que no se rozaría ni un enfermo mental, (esto último es de mi cosecha) que cuando protestabas, a veces, te echaban la culpa, bien por ir provocando, o por llevar demasiado corta la falda, etc. Y para colmo, teníamos que bajar antes de tiempo avergonzadas. Y esto que parece hoy día, un sinsentido, ocurría con más frecuencia de lo habitual.
No sólo eso, no era raro encontrarte en un camino de poca afluencia y en horas diurnas, al tipo que te abordaba enseñándote sus genitales, o al que te encontrabas en la escalera de tu casa o de casa de una tía, bajo una luz mortecina y recovecos sin fin, un tipejo con sus genitales colgando buscando caricias. Y de estas cosas, también puedo dar fe, desgraciadamente.
Eran tiempos en los que nunca pasaba nada. Nada de nada. Si un pederasta era pillado en acción, se le detenía, se martirizaba al menor o a la menor en cuestión , con cientos de preguntas, y no salía en ningún periódico. La única ventaja es que se le aplicaba la Ley de vagos y maleantes, o cualquiera de esas leyes represivas, y se le metía en la cárcel de por vida. (Eso si no tenían para pagar un buen abogado, o era gente sin ningún “nombre”) . Quizá hubo quienes nunca tuvieron una mala experiencia, que añoran un tiempo en que la seguridad era mayor. Si no hay testimonio escrito o gráfico, no existe, así de simple.
¿Quién no conoció a alguna chica del barrio que se acostaba con su padre? No, no puedo ser yo la única… ¡Imposible! . El colmo era, que en cuanto esas cosas salían a la luz, la culpa era de la chica, y la madre era una pobre víctima de la hija y del marido, cuando no se le acusaba de ser La Celestina.
¡Cuántas violaciones tapadas! ¡cuánta vergüenza tenía que sufrir la víctima, que más bien parecía verdugo ante la sociedad. ¡Cuántas palizas ocultadas por el “algo habrá hecho”!.
Y hoy, a 34 años de la muerte de aquel santo Varón de comunión y rezo diario, propulsor del nacionalcatolicismo y de una dictadura más corrupta que todos los alcaldes juntos de la era de la burbuja inmobiliaria, leo en los periódicos: “Detenido un abuelo por abusar de sus nietas”. “Detenido un profesor”. “ Denunciado un hombre por abusar de la hija de su mujer” … Sin contar con los monstruos de Austria o de Colombia, violando sin cesar a sus propias hijas, y haciéndoles hijos a manta, en dos historias, diferentes, de dos sociedades distintas. Me pregunto ¿cuántos más? ¿Por qué cruzamos los brazos? Algo tenían que haber intuido los más cercanos. Sin embargo, nada dijeron.
Y los niños desaparecidos… Búsquedas que se extinguen por cansancio.
¿Ciertamente hay tanto depravado, o es que el ser humano per sé, carecemos de escrúpulos? ¿Somos realmente cómplices de estas aberraciones? O en realidad, nuestra racionalidad no es tal…
¿Qué responsabilidad tenemos las mujeres en estas tétricas historias? Mientras haya mujeres que muestren su dedo acusador contra maltratadas, violadas, niñas con minifalda , divorciadas incluso, y contra las leyes aplicables en estos casos, estos dislates seguirán siendo casi inmunes.
Mientras una sola mujer sea capaz de acusarme duramente de “odiar a los hombres” por criticar el maltrato. Esta sociedad seguirá incapacitada para la convivencia en armonía.
Alguien dirá que hablo desde el odio. Rotundamente no.
HABLO DESDE EL DOLOR.
Para mi querida Pinocho
Eran años de cambios, la modernización en la red. Lo que nació en la segunda mitad del siglo 20, fue extendiéndose sin remisión al comienzo del siglo XXI, y la proliferación y guerra de las tarifas planas, hicieron el resto.
El caso es que miles y miles de personas, accedimos a la www avanzando ante la sorpresa del aquí y ahora, aunque estuvieras hablando con las antípodas. Pese a ello, internet tenía un sambenito que todavía no se ha quitado de encima, y era el del engaño. El conectarse a la red en el tiempo de ocio, era sin lugar a dudas, para mucha gente, más peligroso que la heroína, ya que la mayoría de la gente que se conectaba era depravada con claras intenciones de engañar a los demás.
Quedar y conocerse por medio de la red, para los profanos, que era la mayoría, fue una temeridad, ya que internet se había llenado de asesinos, violadores, estafadores y cosas aun peores.
Cierto que el anonimato hacía de las suyas, pero no tanto como ahora, que la red se ha extendido al mundo entero.
El entretenimiento en la red, lo disfrutamos en principio, bien personas que tenían internet en el trabajo, o quienes pudimos comprar un ordenador y pagar una tarifa plana, bastante más cara que hoy en día. Por lo tanto, la mayor parte de los usuarios, solían ser gente administrativa con cierto nivel intelectual (digo la mayor parte), y para sorpresa de todos, una inmensa mayoría de hombres que accedían a los chats de ligue, eran gente de bien, honorables casados, y responsables maridos y padres de familia, que sin necesidad de quitarse el aro, prometían vidas intensas a pardillas recién separadas o solteras de la generación X.
No voy a negar que también se aprovecharan de esas promesas, mujeres aburridas que sólo querían divertirse.
Esta nueva forma de “vivir la vida”, destrozó más corazones que nunca, convirtió la mentira cotidiana de muchos matrimonios en algo llevadero, gracias a esos amores inconfesables que les habían devuelto una ilusión virtualmente, y mientras algunos, hacían cibersexo disfrutando de un onanismo compartido, otros , (conozco a alguno) llevaron sus deseos y la más explosiva imaginación al lecho conyugal para su desahogo, para sorpresa del consorte de turno y una alegría ficticia, incluso por qué no, compartida por ambos.
Y la red, tan denostada, tan vilipendiada, tan crítica con solteros, divorciados y viudos, se convirtió una vez más en la coartada perfecta de infidelidades sin necesidad de salir de casa.
Hasta yo me enamoré de un tal viudo, que al final resultó más casado que ninguno.
Pero hubo momentos mágicos, momentos mágicos, que hoy, todavía siguen existiendo, y para todo aquel primerizo que accede a esta red, que sigue siendo fantástica y milagrosa, que te permite hablar a tiempo real, viéndote las caras, con alguien que está en el otro extremo del mundo.
Aquella proliferación de foros temáticos, donde encontrabas un espacio para compartir tus aficiones, organizando kdds con gente afín, sofocando soledades, apagando lágrimas y multiplicando risas.
Y yo, en ese tiempo en que el mundo estaba tan revuelto como ahora, en ese momento en que los ricos se hacían con las arcas desencadenantes de esta crisis sin salida, encontré un rinconcito donde compartir palabras. Y todavía, pese a los años (ya van para 7), conservo amigos, que serán para siempre porque siguen iluminando mis horas.
Y allí te encontré a ti mi querida niña. Tú me leías, yo te leía, y un día “todavía no sé santo de qué” vienes y me regalas una canción de Sabina, que yo te contesté con otra, y así fuimos sabineando hasta que nos decidimos a hablar, compartir correos, teléfono y más risas.
Esta niña que huía de conflictos, y que cada vez que había discusiones en aquel lugar, que era como la vida; ponía sus palabras para la paz.
Esta niña que robó mi corazón antes de mirarla a los ojos frente a frente por primera vez. La niña que mandó un ramo de rosas a la Biblioteca el día de la presentación de mi Desnuda.
Y a esta niña, la encontré ayer en un blog impensable, y por ella, me reconcilié con el mundo.
COMO UNA NUBE
Al fin de la escalera
un aura silenciosa
construida entre musas
e ideas encumbradas;
abriga las paredes
de la Casa de Zitas.
En su interior, un piano
ahoga su melodía en el olvido.
Las palabras se agolpan
en cajas vestidas de mudanza.
En la puerta hacen guardia
unos locos sedientos
de licores de ensueño.
Quieren ser abrazados
por sus muros azules.
Como una nube.
TARDES DE BLOG
tardes de blog
Aunque seguimos en construcción, nuestro buen amigo Javier López Clemente nos ha invitado a participar en: Tardes de blog, espacio lúdico-cultural que él mismo presenta, en la librería el pequeño teatro de los libros. Leer aquí su invitación para este sábado.
"La V Edición de Tardes de Blog va a ser una fiesta para recibir a un recién nacido. La Casa de Zitas (http://lacasadezitas.blogspot.com/) acaba de aterrizar en la blogosfera con el empuje de una docena de creadores. Algunos de sus fundadores nos contaran sus proyectos de futuro y como surgió la idea de crear este espacio que, además cibernético tiene una réplica en el mundo real, ¿o será a la viceversa? Un espacio real con réplica cibernética. El próximo sábado todas las respuestas en:El pequeño Teatro de los Libroshttp://teatrodelibros.blogspot.comC/Silvestre Pérez 21- Barrio de Las Fuentes(Autobuses 22-24-30-44)Sábado 14 de marzo a las 18:00 horas"
¿Algún otro plan? Pues no os lo perdaís...
Cuando...
Cuando todo parece
